Palabras vestidas de blue jeans y zapatos de goma

Tal vez ya lo sabes, pero te observaba desde lejos, quizás tú también me observaste. Te observaba intentando ignorar tu presencia, si no te veía me hacía de cuenta que no existías.

Y así pasaban los días, queriendo pasar por alto mis sentimientos hacía tí, prefería creer que estabas lejos, inalcanzable, una relación imposible.

Incompatibilidad de momentos, vidas a destiempo, palabras dichas al silencio, creencias con las que construí un abismo entre ambos.

No sé en qué momento todo cambio, tal vez tú lo sabes mejor que yo, mandaste mensajeros que sin nombrarte lograron que te viera distinto.

Me planteé la posibilidad de dejar de ignorarte, ignorarme, ignorarnos; y comencé a escucharte, cerraba mis ojos para intentar comprender que decían tus palabras.

Un día me llené de valor y pregunté: Qué quieres de mí? , Fueron muchas las veces que te puse a prueba, muchas las veces que te pedí respuestas, innumerables los momentos en los que me enfadé, preguntando : Por qué yo?, Por qué a mí?.

Las respuestas… te pedí mil veces respuestas, creía que no me las querías dar… ERROR!!!! El mío, si me diste respuestas, pero no eran las que yo quería escuchar.

Y en mi incansable intento de seguir intentando me enseñaste sobre la paciencia, que todo tiene un tiempo, un orden y un momento, me enseñaste sobre el amor.

Comprendí lo que siempre me decías pero yo no quería escuchar, comencé a sentirte más cerca de mí aunque no te viera y te deje entrar.

Comencé a verte en mis sueños, sin necesitar palabras para hablar contigo; y solo el viento era necesario para conectar mi corazón al tuyo.

Y cuando sueño despierta y escribo historias en mi imaginación te veo como una persona de esta época, viajando por el mundo queriendo dar a conocer tu mensaje.

Serías profesor, tal vez un artista, convirtiendo tus ideas en tu mayor obra, las más bellas, las más hermosa.

Regalarías tus palabras al viento vestido de blue jeans, caminando con zapatos de goma. Sonriendo entre cada palabra pronunciada, sobre el amor, la fraternidad, el compromiso, la bondad.

Y yo en mi meditación activa , mientras camino y en mi mente te veo hablando sobre el amor, vestido de blue jeans y zapatos de goma comienzo a sonreír también.

Al final de cada día solo me queda decirte, gracias por estar allí, siempre confirmaré tu existencia y tu presencia en mi corazón, confirmaré que no tengo que verte para amarte, gracias a ti he logrado caminar por aquella ruta que obstinadamente decidí emprender.

Espero que sigas siendo mi guía de camino, porque sin ti el camino no sería igual.

Gracias señor Jesús…

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Ni de aquí, Ni de allá, de tods’lados …

Desde pequeña me gustó la música de la década en la que nací: los 80; puede ser que desde el cielo vine con los cascos, el walkman y el cassette entre los pañales; y mi cantante favorito, Franco de vita.

Todas sus canciones son historias de la vida de cualquier persona, imagino que muchas de su historia personal o cercanas a él. Una de sus canciones, toca muy de cerca a cada persona que sale de su tierra, Extranjero.

En esta canción, pero con otras palabras explica que el que se despide de su tierra, por la razón que fuera no es: ni de aquí, ni de allá, es de tods’lados.

Este año cumpliré 5 años fuera de Venezuela; y con la ilusión renovada que la brisa nos trae desde el Caribe, me llegué a preguntar: Algún día volverías?.

Mi respuesta siempre será sí, no sé si para volver y comenzar desde cero o simplemente de vacaciones y poder llenar mis ojos del verde del cerro Ávila, perfumar mi piel con el salitre del Mar Caribe, disfrutar de la compañía y el calor de los Venezolanos.

Por otro lado, muchos extranjeros , comenzamos hacer una multiplicación del tiempo un poco extraña, en mi caso 5 x 5, 5 años sin ver a Venezuela, 5 años sin disfrutar de sus paisajes, pero también 5 meses de haberle dicho hasta luego a Canarias; y es que Canarias se hace querer muy rápido, se te mete sin darte cuenta en el lado izquierdo del cuerpo, logrando que también la extrañes.

Extrañes la mezcla de aromas entre el Mediterráneo y la lava, el sabor ahumado del gofio y el queso de cabra, el aroma frutal de sus vinos, el saludar y los cuentos en cada una de sus esquinas.

Tío Simón decía que su querencia era el monte, la mía son dos hermosas mujeres, vestidas de tricolor, una lleva sobre su pecho siete hermosas estrellas (para mí siempre serán 7) y la otra en su hermoso traje azul ocho perlas; no puedo dejar a la Graciosa por fuera.

No soy de allí, no soy de allá, soy de tods’lados y mi rostro se ilumina con una sonrisa teñida de 6 colores, 7 estrellas y 8 perlas.

Preparados, listos, fuera … Para un nuevo comienzo

El calendario anuncia que solo quedan 4 días, para decirle hasta pronto a una tierra hermosa que nos dió cobijo, amor, amistad, lealtad, fraternidad y muchas cosas más.

A pesar de estar viviendo en Madrid hace 2 meses, el hecho de que cada 15 días, pasara 1 día y medio en el Archipiélago, sentía como si aún no me hubiese ido, mentalmente no había todavía empacado mis recuerdos, aromas, sabores y quereres de aquel punto en el Atlántico.

Viví con mi familia en un Archipiélago, no sé, si sus islas son las más hermosas del Mundo, puede que existan otras playas, montañas y paisajes más bonitos que Canarias, pero para mí , el Archipiélago Canario es el más hermoso que puede existir.

Fueron 4 años, donde vivimos millones de aventura, recorrimos la falda de un volcán que en su interior vive un Moustro llamado Guayota, caminamos descalzos por un desierto de arenas blancas, donde crecían flores en forma de cometas que bailaban con el viento, nos fuimos de Safari y vimos elefantes, también saltar ballenas y escuchar una canción hecha silbido, disfrutamos de los mejores carnavales del mundo, comimos en los mejores Guachinches, dignos de estrellas Michelín, sin olvidar la recogida de piñas y castañas en el monte.

Conocimos a grandes personas, que después se convirtieron en amigos y familia.

Las islas Canarias, aquellas 7 casas en el Atlántico, es un lugar que en cualquier plaza o calle te sientes como en el salón de casa.

Y es que los Canarios somos tan simpático y alegres que siempre nos saludamos, con dos besos y un abrazo, llegar a donde quieres ir, si es caminando, puede llegar a ser un viaje muy largo, porque en Canarias todos nos conocemos, todos somos amigos.

Y no importa si eres de Tenerife, Gran Canarias, el Hierro, La Gomera, Fuerteventura, Lanzarote o La Palma porque al final somos 7 o mejor dicho 8, con La Graciosa; todos al final somos uno sobre el Atlántico.

Si hace 4 años me hubiesen dicho que esta Venezolana amante del Ávila se sentiría Chicharrera, no me lo creía, muy orgullosa comento en este punto cardinal las “Bondades de mis tierras”, la que me vio nacer y crecer y la que muchos años después me acogió.

Una vieja frase de la tierra que me trajo al mundo dice : “El Venezolano sale por Maiquetía con dos maletas llena de ropa y un contenedor cargado de sueños” .

Así salimos nosotros, 6 maletas, 2 niños , 2 adultos , algunas carpetas con papeles debajo del brazo y un contenedor lleno de sueños, objetivos, esperanzas y metas por cumplir. Nos montamos en la Guagua aérea rumbo a Tenerife , 4 años después nos montamos en otra guagua rumbo a Madrid, con las mismas ganas, sueños y objetivos.

Gracias Canarias por todo!!!! Quererte es poco !!!! Has logrado que mi corazón se divida en dos para poder atesorar el verde intenso del Ávila y el color de negro lava de Echeyde.

Por siempre Chicharrera de corazón!!!

Andaban sin buscarse

Andaban sin buscarse, el destino los encontró; y no hizo falta palabras cuando el tiempo dejó descansar las manecillas del reloj.

Como la estrella más grande, los destellos de una mirada a otra eclipsó, el silencio decidió romper todas las reglas y llenar el viento con sus palabras que nadie escuchó.

Unos ojos que hablaban, unos labios que miraban y pieles que escribían en la nada palabras y deseos que nadie podía leer.

Pensar que no andaban buscándose cuando se encontraron, en un mundo donde el reloj no tiene tiempo de descansar, el silencio no tiene permiso de hablar y las miradas poco se encuentran al pasar.

Sin buscarse andaban cuando andando estaban, no se sabe que buscaban cuando el destino decidió buscarles, para que andando juntos buscaran.

Buscaran razones o tal vez motivos, buscaran la oscuridad y la luz de aquel eclipse, o tal vez palabras en un silencio perdido, en un tiempo cansado de manecillas de reloj mover.

El silencio repetía, no todo necesita tener sentido, el silencio puede hablar y las palabras callar, los ojos pueden decir y los labios mirar, la piel puede gritar al infinito todo lo que su alma no quiere callar.

Andando sin buscarse hay muchas almas en el mundo, muchas veces se consiguen, pero los ojos aunque estén despiertos no se encuentran.

Andaban sin Buscarse y el universo conspiró …

Explosión de ideas y colores

Faltan solo cinco días para cumplir un mes en Madrid, he tratado de organizar mis ideas para poder describir este tiempo aquí, pero es muy difícil. Las frases, pensamientos y recuerdos de cada momento llegan a mi memoria, todos de golpe, todos quieren ser el primero en ser contado, ninguno quiere quedar por fuera del relato, así que si mi historia la encuentras desordenada, es porque mis ideas están saltando en mi cabeza y no se quedan tranquilas, explotan y brillan como los colores de los fuegos artificiales sobre el cielo.

Es bonito cada día tener la oportunidad de abrir los ojos, ya que, disfrutamos de una nueva experiencia, un momento que nos enseña y nos hace sentir que vale la pena, por más sencillo que sea, hay situaciones que llegan, sin saber la razón, muchas veces no la sabemos tiempo después que pasó.

Hace tres semanas que llegué a Madrid; y a pesar de haber nacido en Caracas, Madrid se me hacía al principio muy grande, la primera semana era impensable que me saliera de mi ruta en el subsuelo madrileño, mi camino de seis parada, línea 10, color azul, de Begoña a La Granja, de La Granja a Begoña.

Los primeros días, las noches eran muy tintas y mis ojos no lograban ver el brillo plata de las estrellas, mis cinco sentidos estaban multiplicados por mil y el verano que se negaba a dejarnos, pintaba mis mejillas de un rojo algo perlado.

En esas primeras semanas descubrí que los vegetales no solo eran verdes; y convertí mis platos en la paleta de un artista, llenos de vida, frescura y color, me di cuenta que podía vivir sin comer carne.

Cada día, en mis horas que se multiplicaban a pesar del trabajo y de despertarme mucho antes que el sol, también borré de mi disco duro viejos archivos y paradigmas que tenía almacenado, dicen y yo así lo creía, que la convivencia es muy difícil, a pesar de que en mi vocabulario sobran palabras; y faltan horas a mis días para yo decir todo lo que quiero decir, uno de mis paradigmas, es que tengo como todo ser humano mis particularidades, que tal vez hagan no tan sencilla la convivencia, pero después de retroceder en el tiempo y compartir piso, me di cuenta que mis particularidades hacen la convivencia fácil para cualquier ser humano.

Tenía cuatro años sin tocar un ordenador a nivel profesional, sin pisar una oficina, durante ese tiempo cambié los tacones por zapatos de goma, los pantalones de tela por los vaqueros, mi cabello suelto por recogido, los papeles y bolis por “l’expresso”.

Nunca pensé que podría tener la agilidad de llevar con dos manos tres tazas de café, poder hacer cuatro bebidas calientes, al tiempo que hacía un horneado de pan y atendía la caja, durante ese tiempo lo logré. Pero después pensé que volver a una oficina me sería muy difícil, la tecnología no dejaba de avanzar y la nueva generación de los millennial, experimentaba un constante y muy acelerado crecimientos en nuevos conocimientos y herramientas, que van dejando fuera de combates a muchos. Eso también lo logré, volví al ámbito empresarial y a pesar de que comparto el mismo terreno con personas unos quince años menos que yo, he podido llevar el mismo ritmo que ellos, la edad y experiencia da un grado también.

Y hablando de edad, Madrid es una ciudad para recorrerla en transporte público, grandes y chicos ya tienen muy entendida la tarea, así que la guagua y el metro es el medio de transporte por excelencia, da gusto ver a personas de juventud avanzada usar mejor que nadie este medio; y como conservan el sentido de “caballerosidad” intacto.

Hoy fui a visitar a mi amiga Sor Lourdes y cuando llega el autobus quise dejar pasar primero a un caballero, sus cabellos ya se teñían de blanco. Con mi gesto de “pase usted adelante” el señor se sonrió y me dijo : “puede que sea yo como su abuelo, pero usted es una dama, así que la que pasará primero será usted”, en ese momento la que me reí fui yo.

Sé que no escribo tanto como solía escribir, aunque trato de publicar casi a diario, ayer me dijeron, no sé si por mis publicaciones o porque realmente lo piensa: “Cuando des conferencias motivacionales recuerda que te dije que lo lograrías” , apartando el detalle de que sembraron en mi una nueva semilla que puede que se convierta en árbol, me di cuenta, lo importante que es que alguien crea en nosotros, que eso puede llegar a ser la gasolina que encienda nuestro motor, pero después debemos creer en nosotros mismos, eso nos llevará directo a las estrellas.

Como les dije esta historia sería una explosión de ideas, que van de atrás hacia delante, así que para terminar por hoy recordemos: “El límite las estrellas” ; y si una Caraqueña que estudió Administración en su Venezuela de antaño y durante cuatro años hizo café, pudo volver a trabajar entre números y clientes en una oficina, no de Caracas, sino de Madrid , cualquiera puede.

Hoy leí que la disciplina es más importante que la motivación, en realidad no sé cuál es la más importante, solo sé que lo único que nos lleva directo a la meta es el empeño que pongamos en las tareas diarias para alcanzar el objetivo.

Así que sueña en grande, trabaja duro, obstáculos ninguno y el límite el firmamento lleno de luces.

Para todo lo demás siempre tendrás 365 nuevas oportunidades llenas de colores en tu vida.

Línea 10: un viaje en 6 paradas.

El otoño trae consigo un cóctel de temperaturas, las mañanas son frescas, al salir el sol está un poco caluroso y con su despedida hasta el día siguiente, vuelve la brisa que me acompaña cada mañana por las calles de Begoña hasta la estación del Metro.

La línea 10, color azul, como aquel Caribe del cual me despedí 4 años atrás; y como el Atlántico, del cual todavía tengo su perfume en mi piel.

Innumerables historias se desarrollan en el subsuelo de Madrid, cuentos y relatos que llegan a mis oídos, logrando que pierda el hilo de mi lectura; y dibuje líneas curvas ante aquellas historias, escritas con las plumas de distintas voces, durante 6 paradas del gusano de color blanco sobre los rieles.

Hay amigas que se cuentan la tragedia de cuando se adopta una mascota:

– “Es una decisión muy importante y que cambiará tu vida totalmente.

– Si te decides es mejor que adoptes un gato, he leído en internet que duermen más de 18 horas al día, se cuidan casi solos”.

La otra amiga, muy atenta del consejo que le daban, responde:

– Mi novio ha llegado a casa con la mascota que tenía con su expareja, la perrita era muy mona, dulce, super cariñosa, pero solo de pensar que era de su exnovia me entraba…. Me ponía… Pues que me enfadaba muchísimo… Pero no pude hacer nada… Mi novio me dijo: Si quieres que decida, pues escojo a la perra”

Y con esta primera historia venía mi primera sonrisa!!!!!

Un par de cuentos que se mezclaban con otros, da paso a un segundo diálogo, que el viento cargado, de la línea 10 me regaló:

– “He conocido Budapest , todo bello, la comida riquísima, las personas amables, un poco extrañas pero amables, en fin, fue un viaje inolvidable”

La otra persona que miraba a su compañero con atención le responde:

– “La señora que trabaja en mi casa desde que yo era una niña es turca; y dice que no hay gente más rara que los de Budapest, si ella lo dice por algo será”

Mi cara sigue teniendo la misma sonrisa; y en mi interés de seguir conociendo a mis compañeros de viaje, en el tiempo que nos permite nuestro gusano sobre rieles, sigo buscando entre el mar de rostros nuevas historias.

Me consigo otras personas como yo, con el libro y la tarjeta de transporte en la mano. Otros, con cascos en sus oídos y viendo desde su móvil una película, viajamos solos o mejor dicho, con la compañía de las letras y las notas musicales.

Escucho también las risas contagiosas de los niños que viajan con sus padres y a veces me encuentro con los besos cómplices entre miradas y sonrisas de parejas jóvenes, he visto también algún rostro con una lágrima rodando por una mejilla, con la mirada fija en algún punto del espacio, con su pensamiento… Eso nunca lo sabré, aunque podría hacer varias hipótesis.

En fin, cada mañana y cada tarde, aproximadamente 30 minutos en cada momento, tengo el placer de disfrutar del mejor audiolibro que se pueda escuchar.

Está lleno de vivencias , creencias, culturas , saberes y no saberes; y aunque sean diálogos, cada persona está metido en su mundo y desde allí, construyen un tiempo en el espacio, que al final logra un orden y un objetivo oculto: Dibujar en mi rostros sonrisas y regalarme material para escribir.

Nota para culminar estás líneas: El año pasado en un taller de escritura creativa para aficionados del festival Índice en la ciudad Chicharrera, la profesora decía: “Para tener inspiración hay que escuchar las historias de nuestro alrededor”.

Hasta próximas líneas o próximos viajes en el subsuelo de la ciudad Madrileña.

Una nueva historia que se apellida Madrid

Hace ocho meses comencé una nueva historia, conocí a ocho increíbles mujeres; y durante este tiempo estuvimos navegando por el mar del conocimiento y el Marketing.

Durante este tiempo, lleno de aprendizaje, nuevos conceptos, risas, algunas lágrimas, anécdotas , muchas anécdotas, cada una, en su mundo particular diseñaba en su mente y corazón un proyecto, un sueño, una idea.

El mío era volver a trabajar en el mundo empresarial, seguir creciendo en el área administrativa, acompañando mi sueño con un destino, Madrid.

Mientras construía en mi pensamiento y corazón este objetivo, mientras buscaba en el mar 2.0 nombre de empresas, barrios madrileños, medios de transportes, siempre estaban ellas allí, estas 8 maravillas que el destino me puso en el camino para seguir alimentando mi idea, mi sueño.

8 meses después, estoy pasando temporadas cortas en el destino donde cumpliré mi objetivo; y cada día que aquí paso me enamoro más de las calles, del ambiente, de los aromas, de las caras y sonidos de esta ciudad.

Cuando tienes cuatro años viviendo en una ciudad pequeña, que la conoces mejor que tu casa, llegar a Madrid, al principio puede impactar un poco.

El tiempo corre mucho más rápido, la ciudad se mueve y cambia en milésimas de segundos, pero después te das cuentas que esa velocidad , no es tan rápida como creías, empiezas a disfrutar de los comentarios que el aire trae hasta tus oídos, sonríes sola con cada imagen que te regalan sus paisajes, en fin, te enamoras y quieres a esta ciudad.

En estos 8 meses aprendí también que no existe un solo querer, que el querer es tan amplio como el mismo firmamento, que el que a veces te pelea es porque por tí se preocupa y que su forma de demostrar su cariño es esa.

Aprendí también que “El querer” no tiene nada que ver con “El poder”, porque el que quiere puede mover montañas, que el querer es aquella fuerza que nos motiva para seguir el rumbo, es el motor que nos levanta cada mañana para buscar nuevas oportunidades, nuevas señales, nuevas formas de cumplir nuestros sueños.

Aprendes que no necesitas más nadie junto a tí, solo el que quiera estar sin compromisos sin obligaciones, quiere estar porque si, porque disfruta a tu lado de un café, de ver la tele, de estudiar, trabajar o simplemente de acompañarse en el silencio.

Aprendí que “amigo” no es un simple concepto de relaciones interpersonales, amigo es aquel que adivina tus pensamientos antes de que pronuncias palabras, el que te ofrece dos hombros si es necesario, ríe cuando te ríes, llora cuando lloras y disfruta a tu lado hasta el más sencillo momento.

Aprendí que la amistad no es unidireccional, es una autopista que recorre en muchas direcciones, no hay amistad igual a la otra, cada una tiene su detalle especial que la define y te hace sentir cual es la diferencia entre un querer y otro.

Aprendí que el corazón no tiene límites , que los límites solo existen para aquel que no quiere intentarlo.

Aprendí que es mejor decir fallé pero lo intenté a decir que hubiese pasado si lo intentaba.

Aprendí que toda experiencia es positiva, sin importar cual fue el resultado, ya que nos regaló aprendizaje.

En fin fueron tantas cosas que en estos últimos 8 meses aprendí que solo puedo decir: GRACIAS.

Sonreír: no es suerte es tu decisión

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Sonreír a la vida no es un obsequio, no es suerte, mucho menos es cuestión del destino. Sonreír a la vida es nuestra decisión. Este es el resumen que pude sacar anoche de mi clase de mentoring y coaching.

Nuestro profesor, habló sobre el liderazgo bien entendido, aquel que busca el trabajo en equipo, el que no busca culpable, sino motiva a que sobre la mesa se planteen soluciones, aquel que es uno más de la tribu, pero que en un momento determinado es especialista en un tema o materia.

Durante las tres horas de clases, conversamos sobre la felicidad consciente, no la que se escuda de los problemas o dificultades, es saber disfrutar del camino por la vida, donde hay muchos momentos de alegría, pero también se nos presentan desafíos y retos que nos motivan a ser mejores personas; y no por eso dejamos de ser felices, por el contrario comenzamos a valorar los pequeños grandes detalles que se nos presentan.

Conversamos sobre la importancia del tiempo, de apreciar los 60 segundos que tiene un minuto y como podemos aprovecharlo, sin apego a lo material, con mente abierta al cambio, comprendiendo que no podemos pedirle a otros que cambien, el único cambio que tenemos a nuestro alcance es el propio.

Cambiar cuando sea necesario cambiar, sin importar cuantas veces tropecemos, solo importa las veces que nos levantemos y continuemos caminando.

Cambiar cuando sea necesario cambiar, sin importar cuantas veces tropecemos, solo importa las veces que nos levantemos y continuemos caminando, porque es preferible fallar pero tener la satisfacción de que nunca dejamos de intentarlo. La verdad que tres horas para tantos temas importantes y nutritivos para el alma, las ideas y el pensamiento son muy pocas.

Así que te dejo a continuación de obsequio mis frases sueltas que surgieron después de este encuentro:

1.- Inténtalo tantas veces se pueda.

2.- No hay un plan B… Hay un plan B , C, D, E ….. el abecedario tiene muchas letras.

3.- Suma todos los desafíos que la vida te ha presentado; y considéralos como pequeñas victorias dentro del camino para alcanzar tus sueños.

4.- No te aferres a tu zona de confort, cambiar no es nocivo para la salud, todo lo contrario.

5.- No le pidas a otros que cambien por ti; y no cambies porque otros te lo pidan, cambia porque tú así lo decidiste.

6.- Disfruta de tus 60 segundos dentro de cada minuto vivido.

7.- Sonríe, la vida es mejor si la miramos con positivismo.

Y recuerda….

Los desafíos o fracasos que puedas tener son circunstancias que te harán más fuerte y te recordarán que la vida es bella.

 

¡Feliz Martes!

 P.D: Me gusta sonreír a la vida con música, así que un poco escondida en la imagen hay otra pequeñita de una lista de reproducción de Spotify, “Sweet August” le he puesto, no está cerrada si quieres añadirle una canción que te haga sonreír solo tienes que decírmelo.

C’est Fini = Cerrando Ciclos

C'est Fini

¿Cuánto tiempo dura una película?

¿Cuántos minutos tarda una canción?

¿Cuántos meses dura una serie en la tele?

Todo es cuestión de tiempo, hay momentos de la vida que solo duran un instante, pero son muy intensos y nos llegan al alma, como los dos minutos y medio de una canción.

Otros pueden que además de intensos y lleguen al corazón, son más largos en el tiempo, como la hora y media de una película. Son escenas que brindan enseñanzas, experiencias vividas, conceptos en que pensar y meditar, detalles personales o profesionales por mejorar y reflexionar.

Hay otros episodios que se prolongan mucho más que un par de horas, con descansos entre cada episodio vivido, así como la historia que se desarrolla en una serie de televisión. Con instantes buenos y otros no tanto, muchas risas y a veces lágrimas, con personajes que entran y salen de escena, cada uno con un diálogo y estilo de actuación, con ese matiz que nos aporta enseñanzas, momentos interesantes, anécdotas o simplemente, están allí, de extra en la escena de esta historia que llamamos vida.

A pesar, de que cada momento vivido nunca es igual a otro, son de diferente duración, persiguen distintos motivos, se desarrollan en diversos lugares, algunas veces con personas distintas y se tiñen de múltiples colores, todos tienen algo en común; un inicio y un fin.

La vida está conformada por ciclos, que comienzan y terminan, algunos son cortos, otros de mediano o largo plazo, con objetivos, motivos, enseñanzas y que deben cumplir con el aspecto más importante : El inicio y el fin (Empezar & terminar  – Commencé & C’est fini – The start & The end).

Es importante tener siempre presente, que todos estamos en la vida por un motivo, todos tenemos una misión; y caminando para cumplir los objetivos de nuestra misión de vida, se van desarrollando momentos (ciclos), unos detrás de otro, algunos comienzan y terminan sin darnos cuenta, otros duran más, terminarlos es muchas veces agotador, llegando a sentir que queremos cerrarlo antes del tiempo correspondiente.

Cada ciclo terminará , cuando tenga que terminar, ni antes ni después, ¿ Cuántas veces abandonamos ideas y sueños porque vemos muy lejos el fin de un ciclo?, ¿ Cuántas veces nos ponemos barreras y obstáculos mentales que nos impiden ver que ya un ciclo se nos terminó? , barreras que nos construimos nosotros mismos.

Es preferible cerrar un ciclo diciendo: “no obtuve el objetivo deseado pero lo intenté y lo seguiré intentando en una nueva etapa”, a preguntarnos cada día ¿Que hubiese pasado si terminaba mi ciclo?.

“Es mejor un no lo logré pero sigo en el camino hacía el cumplimiento de mis objetivos, a un no sé que hubiese pasado si lo hubiese intentado, si hubiese dejado que el ciclo terminara”

Así que para evitar la pregunta: ¿Qué hubiese pasado si…?

  1. Cierra ciclos – comienza y termina.
  2. Si en este ciclo no obtuviste los resultados, seguro podrás sacar conclusiones, experiencias, aprendizaje.
  3. Siempre hay elementos positivos de cada uno de los momentos vividos.
  4. No te aferres a nada: momentos, circunstancias, lugares, personas. Cerrar ciclos también significa dejar ir, pasar la página, cambiar de  ruta, lugar o estrategia.
  5. No te aferres a nada, pero no renuncies a tus sueños.
  6. Los ciclos son episodios que se desarrollaron para poder cumplir tu misión de vida, así que atesora lo aprendido (bueno o malo) y suelta.
  7. Observa, respira y piensa – hay millones de opciones después de que un ciclo se terminó.
  8. los ciclos muchas veces se convierten en zona de confort y por eso no queremos cerrarlos. Por otro lado, a veces los ciclos se convierten en circunstancias que agotan y nos vemos tentados a terminarlos antes del tiempo pautado.

Cierra Ciclos, no importa su duración, cumple con la pauta de inicio y fin.

Cierra ciclos, para que puedas cumplir tus sueños y comprendas el porqué de tu misión de vida.

Cierra ciclos, para que siempre dibujes líneas curvas en tu rostro,  con la satisfacción de nunca abandonar la ruta por cumplir tus sueños.

Cierra Ciclos y se feliz .

 

C’est fini …

 

Sembrador de Semillas de Arte

Diseño sin título

La semana pasada en Tenerife tuvimos el lujo de disfrutar de cuatro días de arte, donde se fusionó: la música, la danza, teatro y el circo. Cada compañía desde su estilo nos obsequió el mejor regalo de verano con aroma a salitre del Atlántico.

MAPAS (Mercado de las Artes Performativas del Atlántico Sur) logró enamorar mis ojos y hacerlos brillar, sembró en mi corazón la semilla de querer ser un poquito como cada uno de esos artistas, sembró en mí la idea de: “Si el cielo dentro de muchas décadas me vuelve a mandar a la tierra a vivir entre humanos quiero ser artista”.

Quiero ser artista…

Para tener una historia de amor entre mis tacones de flamenco y las tablas de un teatro, mientras el público se imagina de que estamos conversando, que mis manos sean la causa, de que el viento enamore las notas que suenan de una guitarra.

Quiero ser artista…

Para dejar ideas en la imaginación de otro revoloteando, para hacer brillar los ojos de grandes y de chicos; y en el silencio sentir los corazones de un público mientras ven una historia en el teatro.

Quiero ser artista…

De aquellos que pintan flores, paisajes, personas y abstractas figuras, donde los colores son miles y las interpretaciones infinitas, aquellos cuadros que regalan sueños e ideas, cada una distinta según la persona que lo miran.

Quiero ser artista…

De los que sobre un escenario tienen la capacidad de entrar en el cuerpo de cualquier personaje, aquellos que no aprenden de memoria un diálogo, lo vuelven suyo, lo perfuman con su esencia y hacen sentir a un público que forman parte de su mundo.

Y quiero ser artista porque me encanta…

La sonrisa  grande y la mirada brillante de los que hacen arte.

La trapecista que juega con su cuerpo en el viento.

La bailarina que forma figuras en el aire.

El músico que enamora a su instrumento.

La cantante que acompaña al músico.

Los zapatos que hacen graves tonos al caminar sobre las tablas del teatro.

Las musicalidad de las voces en los guiones de una obra.

el silencio, las pausa e incluso los descansos entre cada escena.

La tranquilidad que se percibe en cada rincón donde se el arte se desarrolla.

Porque el arte, en cualquiera de sus formas y maneras llenan de alegría el cuerpo, el alma y el corazón.

Esa alegría que sube desde la punta de los pies hasta la cabeza, tiñendo de brillos los luceros y dibujando líneas curvas del rostro de un espectador.

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